El rugby en Coronel Pringles ya dejó de ser una apuesta incierta para transformarse en una realidad consolidada. Lo que comenzó hace más de dos décadas con un pequeño grupo de jóvenes entrenando casi sin recursos, hoy se convirtió en una institución con infraestructura, categorías formativas, un plantel competitivo y una identidad muy marcada.
Detrás de ese crecimiento aparecen nombres que acompañaron el proceso prácticamente desde el primer día. Sebastián "Evon" Villar y Luciano Bertani son dos de las personas que más tiempo llevan vinculadas al Pringles Rugby Club y que todavía continúan trabajando diariamente por el desarrollo de "Los Carneros".
Ambos compartieron una extensa charla donde repasaron la actualidad del club, los recuerdos de los comienzos y el presente que atraviesa el rugby local, en un contexto donde la institución vive uno de los momentos más importantes de toda su historia. "Todas las acciones del club, tanto deportivas como institucionales, tienen que ver con generar vínculos con la sociedad y seguir creciendo. Pasaron más de 20 años y seguimos aprendiendo", expresó Villar.
El actual referente del club destacó que el rugby terminó construyendo una verdadera comunidad dentro de Coronel Pringles. "Nosotros siempre decimos que el rugby nos dio muchísimo. Nos enseñó amistad, compañerismo, disciplina y también nos ayudó a relacionarnos con un montón de gente. Eso es lo más valioso", sostuvo.
Cuando hablan de los comienzos, tanto Villar como Bertani recuerdan un escenario muy distinto al actual. Sin canchas propias, sin vestuarios y prácticamente sin infraestructura, el grupo inicial debía arreglarse con lo que tenía a disposición. "Yo tuve la suerte de estar desde los principios junto con Evon. Somos dos de los fundadores. Arrancamos primero en el balneario y después vino toda la etapa de mudarnos al predio actual", recordó Bertani.
El hoy entrenador de "Los Carneros" aseguró que los primeros años fueron muy sacrificados y completamente a pulmón. "Nosotros empezamos limpiando terrenos, sacando basura, armando postes y haciendo todo nosotros mismos. El predio donde hoy está el club era prácticamente un basural", contó.
Con el paso del tiempo, el club fue creciendo lentamente. Primero llegó la cancha, después las mejoras en el terreno y más adelante las obras que terminaron consolidando el espacio actual. "Hoy tenemos riego, tenemos vestuarios de primer nivel, un salón, iluminación y muchísimas comodidades que antes eran impensadas. Todo eso se logró trabajando muchísimo durante años", señaló Bertani.
Incluso destacó que las instalaciones actuales del Pringles Rugby Club son motivo de reconocimiento dentro de la región. "En la zona no hay muchos clubes de rugby que tengan la calidad de vestuarios que tenemos nosotros. Eso también habla del esfuerzo enorme que hizo mucha gente durante todos estos años", remarcó.
Más allá de la infraestructura, ambos coincidieron en que el principal capital de la institución sigue siendo el grupo humano. "Nosotros somos enfermos del rugby", dijo Villar entre risas. "Llevamos más de 25 años viviendo ésto prácticamente todos los días. El rugby es parte de nuestra vida".
Ese sentido de pertenencia es precisamente uno de los aspectos que más intentan transmitirles a los chicos que hoy forman parte de las divisiones inferiores. "Queremos que los chicos sepan cómo arrancó todo. Que conozcan la historia del club y entiendan el esfuerzo que se hizo para llegar hasta acá", explicó Bertani.
En ese sentido, remarcó que el objetivo no pasa solamente por competir dentro de la cancha. "El rugby también busca formar personas. Que los chicos aprendan valores, compañerismo y respeto. Eso es algo que siempre tratamos de inculcar", afirmó.
Uno de los fenómenos que más satisfacción les genera tiene que ver con el regreso de muchos exjugadores que se habían alejado del club por estudios o trabajo y que hoy volvieron a involucrarse. "Muchos chicos que se fueron a estudiar a Bahía Blanca o a otras ciudades hoy están regresando a Pringles y vuelven también al club. Eso para nosotros es algo hermoso", comentó Villar.
La actualidad deportiva también acompaña ese crecimiento institucional. Por primera vez en muchos años, Los Carneros cuentan con un plantel amplio y competitivo. "Históricamente siempre sufrimos para completar el equipo. Muchas veces llegábamos con lo justo a los partidos. Hoy estamos entrenando con 25 o 30 jugadores y tenemos un plantel de alrededor de 36 jugadores", detalló Bertani.
Ese crecimiento incluso generó una situación poco habitual dentro del rugby pringlense. "Antes el problema era ver si llegábamos a 15 jugadores para poder jugar. Hoy el problema es tener que dejar chicos afuera de la lista. Y aunque parezca raro, eso también es crecimiento", sostuvo.
Actualmente, el equipo atraviesa un momento importante dentro del campeonato y pelea por meterse en las instancias decisivas del torneo. "Estamos viviendo un momento soñado. Nunca tuvimos un plantel tan largo y competitivo como el que tenemos hoy", reconoció Villar.
El entrenador explicó además que el crecimiento deportivo está directamente relacionado con el fortalecimiento de las categorías juveniles. "Subieron muchos chicos jóvenes a Primera y lograron mantenerse. Eso es fundamental porque asegura continuidad y recambio", señaló.
Otro de los aspectos que ambos dirigentes remarcaron durante la charla fue el carácter integrador que tiene el rugby como deporte. "Acá nadie queda afuera. Todos son bienvenidos. Seas alto, bajo, rápido, lento, gordo o flaco, siempre hay un lugar para vos dentro del rugby", afirmó Villar.
Incluso contaron que muchos jóvenes llegaron al club después de pasar por otras disciplinas deportivas donde no habían encontrado el mismo nivel de contención. "Hay chicos que nos dicen que nunca los trataron como acá. Y eso para nosotros tiene muchísimo valor", agregó Bertani.
La vida institucional del club tampoco se detiene. Semanas atrás realizaron una cena por los 23 años de vida del Pringles Rugby Club, que reunió a jugadores, exjugadores, dirigentes y familias. "Fue una noche muy linda. La idea era reencontrarnos, compartir y seguir fortaleciendo los vínculos entre toda la gente que pasó por el club", señalaron.
Además, la institución continúa desarrollando distintas actividades para sostener el crecimiento económico y deportivo. Entre ellas aparece una importante rifa que tendrá sorteos durante los próximos meses. "Tuvimos un buen arranque con la venta. El primer sorteo será el 20 de junio y el final en septiembre. Es una herramienta importante para seguir creciendo", explicaron.
También remarcaron que el club busca constantemente abrir sus puertas a toda la comunidad. "Siempre invitamos a todos a sumarse. El rugby tiene muchísimas reglas, pero se aprende jugando y compartiendo", expresó Villar.
Finalmente, ambos coincidieron en que el crecimiento conseguido hasta el momento representa apenas una parte de todo lo que todavía sueñan construir. "Nos faltan muchísimas cosas por hacer. Tenemos un montón de proyectos y queremos seguir creciendo como institución", afirmó Bertani.
Mientras tanto, "Los Carneros" continúan consolidando un camino construido con esfuerzo, trabajo colectivo y pasión por el rugby. Una historia que empezó entre terrenos vacíos, postes improvisados y entrenamientos a pulmón, y que hoy encuentra al Pringles Rugby Club viviendo uno de los capítulos más importantes de toda su existencia.